martes, 13 de septiembre de 2011

El Cerrito de La Virgen, Hermosillo, Sonora.

Pienso que no hay hermosillense o persona foránea, con un acercamiento estrecho con la ciudad que no sepa sobre el Cerro de La Virgen. Ubicado en las adyacencias de la ciudad, se trata de una pintura de La Virgen de Guadalupe en lo alto de un peñasco, de ahí su nombre. Al final de una escalinata se encuentra un altar a los pies de la virgen, Un sitio de culto reconocido en la ciudad, data de la década de 1950, una pintura realizada por el señor Guillermo Jordan, americano de ascendencia danesa que en su juventud vino a radicar a Empalme, Sonora, estableciéndose posteriormente en Hermosillo.



Año con año las personas devotas a La Virgen asisten a ofrecerle sus rezos y plegarias, así como en muchos otros lugares de peregrinación en el resto del país. Sin embargo es conveniente mencionar que, como muchas tradiciones, la peregrinación al Cerrito de La Virgen ha sufrido un desapego a sus raíces, lo cual es también reflejado a nivel mundial con una crisis religiosa como ejemplo la católica. Pienso que muchas de las personas asisten por costumbre más que por convicción  y verdadera religiosidad, dejando de lado el verdadero significado de la tradición o verdadera convicción, sin haber una creencia verdadera de visitar a La Virgen.



Sea o no con fines meramente religiosos, las personas continúan asistiendo. Muchos dejan sus oraciones adheridas a la roca, amuletos relacionados a la manda o el milagro, la razón de su visita. Así mismo objetos varios como veladoras, flores, adornos típicos mexicanos y demás ofrendas  que engalanan el lugar. Inherente a las ofrendas, está la basura, restos de vidrios, cera, papeles y restos de adornos viejos se pueden encontrar a medida que uno se acerca a la imagen de la virgen.



Son muchas las razones posibles que explican la especial devoción del mexicano en la virgen. Comenzando por que siempre se fue un país en donde una gran mayoría de su población sufría por la pobreza en contraste con una pequeña élite social que dirigía la nación. Basta mencionar que tanto la guerra de Independencia y la de Revolución ha sido justamente por esa razón.  Pienso que la imposibilidad del campesino o el obrero por mejorar sus condiciones de vida por si mismo lo ha llevado a pensar que por medio de sus rezos puede cambiar su destino.



Pienso que en muchas ocasiones esta convicción del mexicano de que gracias a los favores hacia una divinidad mejorará su pueden llevarlo a abandonar sus obligaciones o lo que se sabe debe hacer. Es así como caemos en una contradicción al pensar que solo con rezar o asisitir a un lugar, mejoraran nuestras vidas. Es válido pedir a dios ganar la lotería, pero antes debes de comprar un boleto.




Texto redactado en base a la lectura realizada en:


Fotografías tomadas en Google Imágenes

          

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